
ELECCIÓN 2005
La Concertación logró la mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado. Ahora prepara sus huestes para atrapar por cuarta vez consecutiva la Presidencia. Un escenario político de este tipo fue inédito en el Chile del siglo pasado (creo que el siglo XX chileno se inició tardíamente, en todo evento no antes de 1920). Sólo ocurrió algo análogo en 1965, cuando la DC, en menos de un año, capturó el poder ejecutivo y la mayoría de la Cámara de Diputados. ¿Es positiva para el país una concentración de poder como esa?
Si la Concertación logra su objetivo el próximo 15 de enero, no existirá un mecanismo de frenos y balanzas, tan propio de los regímenes republicanos (muy en pañales todavía en estas tierras). No obstante, es posible que la primera elección del siglo XXI (múltiple en cuanto elige presidente y parlamentarios en forma conjunta), entronice a Bachelet al mando de un sistema en extremo presidencialista, sin contrapeso legislativo. Aunque no quiero caer en clichés, se sabe hasta la saciedad que el poder corrompe y que el poder total absolutamente (Lord Acton). Literariamente, la preocupación de ese noble británico también la transmitió su compatriota George Orwell, quien alertó en la Rebelión de la granja sobre la circunstancia que el poder per se embrutece. A modo de ejemplo, obsérvese la falta de sueños en que ha ido cayendo la Concertación desde su ingresó a La Moneda.
Otro aspecto que sugiere la Elección 2005 es la tremenda oportunidad que se
le presenta a Piñera para conformar un referente político de verdad: su autoproclamado Proyecto Humanista-Cristiano. Si maneja con tacto y da confianza al sector DC que quedó averiado tras esta elección (y que coincide con ser el más conservador de la DC), no sería raro que alcance la Presidencia.
Vale la pena detenerse en escrutar cuál es el contenido doctrinario del aún volátil Proyecto Humanista-Cristiano. Bueno, su denominación nos da algunas pautas que lo remonta a los orígenes falangistas de Piñera. Pero, ¿será compatible el proyecto y estilo UDI con los otros socios a que aspira Piñera? Aunque existiera esa compatibilidad, la reingeniería política de Piñera enfrentará el gran obstáculo de la sombra de Pinochet, que volverá a recorrer la campaña presidencial al igual que en la segunda vuelta de Lagos. Será insuficiente haber votado que NO en el plebiscito del 88 si sus eventuales partidarios ven pulular entre sus colaboradores a activos personeros de la dictadura. Algunos electores le dieron una mano al dejar en el camino a mastodontes como los senadores Fernández y Bombal, no reelegidos, quienes aún tienen cuentas políticas pendientes en materia de derechos humanos. ¿Qué primará en los DC desilusionados: el rechazo visceral a lo UDI o la atracción del proyecto Piñera?
La Concertación logró la mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado. Ahora prepara sus huestes para atrapar por cuarta vez consecutiva la Presidencia. Un escenario político de este tipo fue inédito en el Chile del siglo pasado (creo que el siglo XX chileno se inició tardíamente, en todo evento no antes de 1920). Sólo ocurrió algo análogo en 1965, cuando la DC, en menos de un año, capturó el poder ejecutivo y la mayoría de la Cámara de Diputados. ¿Es positiva para el país una concentración de poder como esa?
Si la Concertación logra su objetivo el próximo 15 de enero, no existirá un mecanismo de frenos y balanzas, tan propio de los regímenes republicanos (muy en pañales todavía en estas tierras). No obstante, es posible que la primera elección del siglo XXI (múltiple en cuanto elige presidente y parlamentarios en forma conjunta), entronice a Bachelet al mando de un sistema en extremo presidencialista, sin contrapeso legislativo. Aunque no quiero caer en clichés, se sabe hasta la saciedad que el poder corrompe y que el poder total absolutamente (Lord Acton). Literariamente, la preocupación de ese noble británico también la transmitió su compatriota George Orwell, quien alertó en la Rebelión de la granja sobre la circunstancia que el poder per se embrutece. A modo de ejemplo, obsérvese la falta de sueños en que ha ido cayendo la Concertación desde su ingresó a La Moneda.
Otro aspecto que sugiere la Elección 2005 es la tremenda oportunidad que se

Vale la pena detenerse en escrutar cuál es el contenido doctrinario del aún volátil Proyecto Humanista-Cristiano. Bueno, su denominación nos da algunas pautas que lo remonta a los orígenes falangistas de Piñera. Pero, ¿será compatible el proyecto y estilo UDI con los otros socios a que aspira Piñera? Aunque existiera esa compatibilidad, la reingeniería política de Piñera enfrentará el gran obstáculo de la sombra de Pinochet, que volverá a recorrer la campaña presidencial al igual que en la segunda vuelta de Lagos. Será insuficiente haber votado que NO en el plebiscito del 88 si sus eventuales partidarios ven pulular entre sus colaboradores a activos personeros de la dictadura. Algunos electores le dieron una mano al dejar en el camino a mastodontes como los senadores Fernández y Bombal, no reelegidos, quienes aún tienen cuentas políticas pendientes en materia de derechos humanos. ¿Qué primará en los DC desilusionados: el rechazo visceral a lo UDI o la atracción del proyecto Piñera?
(Publicado en Revista Capital, N°171, diciembre de 2005, p. 28).